GATHAS
Versos para habitar el presente
Los gathas —pequeños poemas de práctica para la vida diaria— son recordatorios que nos invitan a detenernos y habitar cada instante con atención suficiente y claridad de propósito. Nos ayudan a despertar en lo simple, y a redescubrir la profundidad de nuestras acciones cotidianas. Aquí presentamos la forma tradicional transmitida por Plum Village, junto con algunas adaptaciones al camino concreto de Zen Oviedo.
Índice
Gathas para empezar la jornada
Gathas para comer de manera consciente
Gathas para las actividades diarias
Gathas para empezar la jornada
1. Para el despertar
Al despertar esta mañana, sonrío.
Ante mí, un nuevo día.
Me comprometo a vivir plenamente cada momento
y a mirar a todos los seres con ojos de compasión.
(Versión de Zen Oviedo:)
Al despertar esta mañana, sonrío.
Ante mí, un nuevo día.
Me comprometo a vivir cada momento
con atención suficiente y empática,
recordando lo que de verdad importa:
amar y ser amados.
2. Para salir de la cama
Mañana, mediodía, tarde y noche,
que todas las criaturas vivan con cuidado.
Si por error os piso,
que trascendáis todo miedo.
Homenaje al bodhisattva que libera del miedo.
3. Para dar el primer paso del día
¡Caminar sobre la tierra
es un milagro!
Cada paso consciente
revela el maravilloso Dharmakaya.
4. Para encender la luz
El descuido es la oscuridad;
la atención es la luz.
Pongo consciencia
para iluminar toda la vida.
5. Para hacer la cama
Al hacer la cama con alegría,
ordeno mi vida.
Al cuidar cuerpo y mente,
poco a poco las aflicciones se disipan.
6. Para abrir la ventana
Al abrir la ventana,
contemplo el Dharmakaya.
¡Qué maravillosa es la vida!
Atento a cada instante,
mi mente está clara como un río en calma.
7. Para abrir el grifo
El agua nace en altas montañas
y fluye por lo profundo de la tierra.
Milagrosamente, el agua llega a nosotros
y sustenta toda la vida.
8. Para lavarse la cara
Al lavarme la cara, limpio mi mente.
Al quitar el polvo,
la fuente de paz y alegría
llena todo mi cuerpo.
9. Para cepillarse los dientes
Al cepillarme los dientes y enjuagarme la boca,
me comprometo a usar un habla veraz y amorosa.
Cuando mi boca desprende la fragancia de la palabra correcta,
una flor se abre en el jardín de mi corazón.
10. Para enjuagarse la boca
Al enjuagarme la boca, se limpia mi corazón.
El universo se perfuma con flores.
Cuando las acciones de cuerpo, habla y mente están en paz,
el lugar donde me encuentro está en paz.
11. Para mirarse al espejo
La consciencia es un espejo
que refleja los cuatro elementos.
La belleza es un corazón amoroso
y una mente que se mantiene abierta.
12. Para usar el baño
Sucio o limpio,
creciente o menguante—
estos conceptos solo existen en nuestra mente.
La realidad del interser es insuperable.
13. Para lavarse las manos
El agua corre sobre estas manos.
Que pueda usarlas con habilidad
para preservar nuestro precioso planeta.
(Versión de Zen Oviedo:)
El agua corre sobre estas manos.
Que sepa usarlas con habilidad
para ayudar a reparar el mundo.
14. Para bañarse
No nacida e indestructible,
más allá del tiempo y del espacio;
tanto la transmisión como la herencia
residen en la maravillosa naturaleza del Dharmadhatu.
(Versión de Zen Oviedo:)
No nacida e indestructible,
más allá del tiempo y del espacio;
tanto la transmisión como la herencia
residen en la maravillosa naturaleza del universo.
15. Para vestirse
Al ponerme esta ropa,
me siento agradecido con quienes la hicieron
y con los materiales de los que está hecha.
Deseo que todos tengan suficiente para vestir.
(Versión de Zen Oviedo:)
Al ponerme esta ropa,
me siento agradecido con quienes la hicieron
y con los materiales de los que está hecha.
Elijo vestirme con recato
y deseo que todos tengan suficiente para vestir.
16. Para saludar a alguien
Un loto para ti,
buda en potencia.
(Versión de Zen Oviedo:)
Un loto para ti,
humano frágil y único.
Gathas para la meditación
17. Para seguir la respiración
Inspirando, calmo mi cuerpo.
Espirando, sonrío.
Morando en el momento presente,
sé que este es un momento maravilloso.
(Versión de Zen Oviedo:)
Inspirando, permito que el cuerpo se calme.
Al espirar, sonrío.
Morando en el momento presente,
sé que este es un momento maravilloso.
18. Para la meditación de la mañana
El Dharmakaya trae la luz de la mañana.
Sentado en quietud, mi corazón está en paz.
Sonrío.
Este es un nuevo día.
Hago el voto de vivirlo con consciencia.
El sol de la sabiduría brillará en todas partes.
(Versión de Zen Oviedo:)
El cosmos trae la luz del amanecer.
Sentado en quietud, mi corazón se tranquiliza.
Soy capaz de mirar de frente mi dolor
y de no apegarme a mi alegría.
Tiemblo, pero no huyo.
Sonrío.
Este es un nuevo día.
Me comprometo a vivirlo con atención suficiente y amorosa,
viendo la realidad tal y como es,
sin ideologías ni autoengaños,
cultivando un cuerpo fuerte y una mente diamantina,
honrando la memoria de quienes nos precedieron
y recordando siempre lo que de verdad importa:
amar y ser amados.
19. Para colocar los zapatos
Al colocar mis zapatos con cuidado,
que los pasos de todos
sean siempre conscientes,
entrando y saliendo con libertad.
20. Para entrar en la sala de meditación
Al entrar en la sala de meditación,
veo mi verdadero ser.
Al sentarme,
hago el voto de cortar todas las perturbaciones.
(Versión de Zen Oviedo:)
Al entrar en la sala de meditación,
veo mi verdadero ser.
Al sentarme,
hago el voto de cortar todas las perturbaciones,
sin necesidad de alcanzar nada.
21. Para encender una vela
Al encender esta vela,
ofreciendo su luz a incontables budas,
la paz y alegría que siento
iluminan la faz de la tierra.
(Versión de Zen Oviedo:)
Al encender esta vela,
ofreciendo su luz a todos mis antepasados y descendientes,
la paz y alegría que siento
iluminan la faz de la tierra.
22. Para ofrecer incienso
Con gratitud, ofrecemos este incienso
a todos los budas y bodhisattvas
a través del espacio y el tiempo.
Que sea tan fragante como la misma Tierra
y refleje nuestros esfuerzos sinceros,
nuestra consciencia amorosa
y el fruto de la comprensión, que madura lentamente.
Que nosotros y todos los seres seamos compañeros
de los budas y bodhisattvas.
Que despertemos del olvido
y reconozcamos nuestro verdadero hogar.
(Versión de Zen Oviedo:)
Con gratitud, ofrecemos este incienso
a todos quienes han vivido, viven y vivirán
con atención suficiente, comprensiva y bondadosa
a través del espacio y el tiempo.
Que sea tan fragante como la Tierra
y refleje nuestros esfuerzos sinceros,
nuestra presencia amorosa
y el fruto de la comprensión, que madura lentamente.
Que nosotros y todos los seres seamos compañeros
de las personas despiertas, comprensivas y bondadosas.
Que despertemos del olvido
y reconozcamos nuestro verdadero hogar.
23. Para alabar al Buda
Tan refrescante como una flor de loto,
tan brillante como la estrella polar,
al Buda voy
por refugio.
24. Para sentarse
Sentarse aquí es como sentarse
bajo el árbol Bodhi.
Mi cuerpo es atención plena,
en calma y relajado,
libre de toda distracción.
25. Para invitar a sonar la campana
Cuerpo, habla y mente en perfecta unidad;
envío mi corazón con el sonido de la campana.
Que quienes lo oigan despierten del olvido
y trasciendan toda ansiedad y todo pesar.
26. Para escuchar la campana
Que el sonido de esta campana
penetre profundamente en el cosmos.
Que incluso en los lugares más oscuros,
los seres vivos puedan oírlo con claridad
para que la comprensión ilumine sus corazones
y puedan trascender, sin dificultad,
los reinos del nacimiento y de la muerte.
27. Para dejar ir
Al escuchar la campana,
soy capaz de soltar todas las aflicciones.
Mi corazón está en calma,
mis pesares han terminado.
Ya no estoy atado a nada.
Aprendo a escuchar mi sufrimiento
y el sufrimiento de la otra persona.
Cuando la comprensión nace en mí,
también nace también la compasión.
28. Para ajustar la postura
Los sentimientos vienen y van
como las nubes en un cielo ventoso.
La respiración consciente
es mi ancla.
29. Para limpiar la sala de meditación
Al limpiar
esta habitación fresca y tranquila,
¡surgen alegría infinita
y energía!
30. Para la meditación caminando
La mente puede ir en mil direcciones,
pero en este hermoso camino, ando en paz.
Con cada paso, sopla una suave brisa,
Con cada paso, florece una flor.
Gathas para comer de manera consciente
31. Para lavar los vegetales
En estos vegetales frescos
veo un sol verde.
Todos los dharmas se unen
para hacer posible la vida.
32. Para mirar el cuenco vacío
Mi cuenco, ahora vacío,
pronto se llenará de preciosa comida.
Los seres en toda la tierra luchan por vivir.
Qué afortunados somos de tener suficiente para comer.
33. Para servir la comida
En esta comida
veo claramente
la presencia de todo el universo
sosteniendo mi existencia.
34. Para mirar el plato
Este plato de comida,
tan fragante y apetitoso,
también contiene mucho sufrimiento.
35. Las cinco contemplaciones
Esta comida es el regalo de la tierra, el cielo, numerosos seres vivos y mucho trabajo duro y amoroso.
Que comamos con atención y gratitud para ser dignos de recibir esta comida.
Que reconozcamos y transformemos las formaciones mentales no saludables, especialmente nuestra codicia, y aprendamos a comer con moderación.
Que mantengamos nuestra compasión viva al comer de manera que reduzca el sufrimiento de los seres vivos, detenga la contribución al cambio climático y sane y preserve nuestro precioso planeta.
Aceptamos esta comida para nutrir nuestra fraternidad y hermandad, construir nuestra sangha y realizar nuestro ideal de servir a todos los seres vivos.
36. Para empezar a comer
Con el primer bocado, practico el amor que trae alegría.
Con el segundo bocado, practico el amor que alivia el sufrimiento.
Con el tercer bocado, practico la alegría de estar vivo.
Con el cuarto bocado, practico el amor sin distinción hacia todos los seres.
37. Para terminar de comer
Mi cuenco está vacío.
Mi hambre está satisfecha.
Hago el voto de vivir
para el beneficio de todos los seres.
38. Para lavar los platos
Lavar los platos
es como bañar a un bebé buda.
Lo profano es lo sagrado.
La mente cotidiana es la mente de buda.
39. Para beber té, café o lo que sea
Esta taza de té en mis manos,
atención plena perfectamente sostenida.
Mi mente y cuerpo habitan
en el aquí y ahora.
(Versión de Zen Oviedo:)
Esta taza de café en mis manos,
atención suficiente con cuidado sostenida.
Mi mente y cuerpo habitan
en el aquí y ahora.
Gathas para las actividades diarias
40. Para tocar la tierra
La tierra nos da la vida
y nos nutre.
La tierra nos recibe nuevamente.
Nacemos y morimos con cada respiración.
41. Para mirarse la mano
¿De quién es esta mano
que nunca ha muerto?
¿Quién es el que nació en el pasado?
¿Quién es el que morirá en el futuro?
42. Para subir y bajar escaleras
Subiendo o bajando las escaleras,
mantengo mis pasos ligeros.
Si escucho el taconeo de mis zapatos,
sé que mi mente no está en paz.
43. Para escuchar la campana
Escucha, escucha,
este sonido maravilloso
me trae de vuelta
a mi verdadero ser.
44. Para hablar por teléfono
Las palabras pueden viajar miles de kilómetros.
Que mis palabras creen entendimiento mutuo y amor.
Que sean tan hermosas como gemas,
tan hermosas como flores.
45. Para encender la televisión
La mente es un televisor
con miles de canales.
Elijo un mundo que sea tranquilo y sereno
para que mi alegría esté siempre fresca.
46. Para encender el ordenador
Al encender el ordenador,
mi mente se conecta con el almacén.
Hago el voto de transformar las energías de los hábitos
para ayudar a que crezcan el amor y la comprensión.
Nota: Aquí «almacén» se refiere a la conciencia almacén (ālāyavijñāna), entendida en la escuela yogācāra como la conciencia donde se almacena todas nuestras semillas-potenciales.
47. Para limpiar el baño
¡Qué maravilloso es
fregar y limpiar!
Día tras día
el corazón y la mente se vuelven más claros.
48. Para barrer
Mientras barro cuidadosamente
el suelo de la iluminación,
un árbol de comprensión
brota de la tierra.
49. Para regar el jardín
La luz del sol y el agua
hacen que las plantas estén frescas y verdes.
Cuando cae la lluvia de la compasión,
incluso el desierto se convierte en una vasta llanura fértil.
50. Para plantar
Me encomiendo a la Tierra;
la Tierra se encomienda a mí.
Me encomiendo al Buda;
el Buda se encomienda a mí.
(Versión de Zen Oviedo)
Me reconozco en la Tierra;
la Tierra se revela en mí.
Me reconozco en el Buda;
el Buda se manifiesta en mí.
51. Para coger una flor
¿Puedo cogerte, pequeña flor,
regalo de la tierra y el cielo?
Gracias, querido bodhisattva,
por hacer la vida hermosa.
52. Para arreglar flores
Al arreglar esta flor
en el mundo saha,
el suelo de mi mente
es puro y sereno.
Nota: Aquí «mundo saha» se refiere al mundo de los fenómenos condicionados y siempre en movimiento, que en Zen Oviedo llamamos flujo del Sistema.
53. Para sonreír a tu ira
Al inhalar, siento mi ira.
Al exhalar, sonrío.
Permanezco con mi respiración
para no perderme a mí mismo.
54. Para lavarse los pies
La paz y la alegría
de un solo dedo del pie
son la paz y la alegría
de todo mi cuerpo.
55. Para conducir el coche
Antes de arrancar el coche,
sé a dónde voy.
El coche y yo somos uno.
Si el coche va rápido, yo voy rápido.
56. Para reciclar
En la basura, veo una rosa.
En la rosa, veo la basura.
Todo está en transformación.
Incluso la permanencia es impermanente.
57. Para la meditación del abrazo
Al inhalar,
me siento muy feliz de abrazar a mi seres queridos.
Al exhalar,
sé que son reales y están vivos en mis brazos.
58. Para terminar el día
La jornada se termina,
nuestra vida es un día más corta.
Observemos cuidadosamente
lo que hemos hecho.
Practiquemos con diligencia,
poniendo todo nuestro corazón en el camino de la meditación.
Vivamos profundamente cada momento en libertad,
para que el tiempo no se escape en vano.
(Versión de Zen Oviedo)
La jornada se termina,
nuestra vida es un día más corta.
Observemos cuidadosamente
lo que hemos hecho.
Practiquemos con diligencia,
poniendo todo nuestro corazón en el camino
de los preceptos y el recato,
de la atención suficiente y amorosa,
del sagrado vínculo de pareja,
de la visión del interser.
Vivamos profundamente cada momento en libertad,
conscientes, sin caer en automatismos,
para que el tiempo no se escape en vano.
Última revisión: 27 de febrero de 2026