Estructura (30 m)

[Campana, campana, campana]

[Tres respiraciones conscientes]

Seguimos vivos y agradecidos a todos nuestros antepasados —a los santos y a los pecadores— que, en medio de condiciones brutales, nunca se rindieron. Con su sangre, sudor y lágrimas eligieron cuidar y transmitir el don de la vida. Gracias a ellos estamos aquí; somos su continuación.

[Reverencia profunda]

Hoy es jueves 5 de marzo de 2026 y el sol saldrá en Oviedo a las 7:52, alcanzará su cenit a las 13:34, se pondrá a las 19:17 y llegará a su nadir a la 1:34. La luna está menguando y faltan 6 días para el cuarto menguante. (Es cuarto menguante, uno de los días uposatha de observancia especial.)

[Respiración consciente]

Recordemos el gatha de esta semana:

Al escuchar la campana,
soy capaz de soltar todas las aflicciones.
Mi corazón está en calma,
mis pesares han terminado.
Ya no estoy atado a nada.
Aprendo a escuchar mi sufrimiento
y el sufrimiento de la otra persona.
Cuando la comprensión nace en mí,
también nace la compasión.

[Campana]

1. Homenaje y recordatorios

Namo tassa bhagavató arahato sammāsambuddhássa (x3)

[Respiración consciente]

El maestro Línjì (muerto en 866) nos pidió matar al Buda si nos encontrábamos con él, porque aferrarnos a su imagen nos llevaría al desastre. No honramos al príncipe indio que abandonó a su mujer y a su hijo recién nacido para irse a meditar al bosque. Honramos nuestra capacidad de construir una buena vida desde una atención orientada al cuidado y la visión del interser.

[Respiración consciente]

Vamos a envejecer, enfermar y morir; no podemos evitarlo. Nada existe por sí mismo, todo es interdependiente, todo cambia: lo que apreciamos, a quienes amamos, nosotros mismos; tarde o temprano tendremos que separarnos. La vida incluye bastante dolor, pérdidas y decepciones. Sin embargo, podemos aprender a vivir con amor y fidelidad, cuidando de los nuestros y disfrutando con mesura. Recordemos que nuestras acciones —del cuerpo, del habla y de la mente— tienen consecuencias, así que tengamos cuidado.

[Respiración consciente]

«Este mundo de rocío
es un mundo de rocío.
Y, sin embargo…»
~ Kobayashi Issa (1763–1828)

[Campana]

2. Gatha del amanecer

El cosmos trae la luz del amanecer.
Sentado en quietud, mi corazón se tranquiliza.
Soy capaz de mirar de frente mi dolor
y de no apegarme a mi alegría.
Tiemblo, pero no huyo.
Sonrío.
Este es un nuevo día.
Me comprometo a vivirlo con atención suficiente y amorosa,
viendo la realidad tal y como es,
sin ideologías ni autoengaños,
cultivando un cuerpo fuerte y una mente diamantina,
honrando la memoria de quienes nos precedieron
y recordando siempre lo que de verdad importa:
amar y ser amados.

[Campana]

3. Respiración consciente (12 m)

Nos preparamos para el zazen. Adoptemos una postura estable y cómoda para sentarnos en quietud. Y si hay que moverse, que sea con cuidado.

[Respiración consciente]

«El hombre supremo usa la mente como un espejo: a nadie echa, a nadie retiene, refleja sin quedarse con nada» (Zhuāngzǐ 7:6, hacia el siglo IV a. e. c.). Pero no basta con mirar indiferentes; debemos aprender a mirar con amor, como una madre o un padre miran a su hijo pequeño, queriendo su bienestar, anticipando sus necesidades, dispuestos a actuar siempre que los necesita.

[Campana, campana, campana]

[Meditación sentada]

[Campana]

4. Cántico de «Breathing In, Breathing Out»

Breathing in, breathing out
Breathing in, breathing out
I am blooming as a flower
I am fresh as the dew
I am solid as a mountain
I am firm as the earth
I am free

Breathing in, breathing out
Breathing in, breathing out
I am water reflecting
What is real, what is true
And I feel there is space
Deep inside of me
I am free (I am free) (I am free)

[Campana]

5. Lectura

«Gilgamesh, ¿hacia dónde corres? La vida que persigues, no la encontrarás. Cuando los dioses crearon a la humanidad, le impusieron la muerte; la vida, la retuvieron en sus manos. ¡Tú, Gilgamesh, llena tu vientre; día y noche vive alegre […]! Que tus vestidos estén inmaculados, lavada tu cabeza, tú mismo estés siempre bañado. Mira al niño que te tiene de la mano. Que tu esposa goce siempre en tu seno. ¡Tal es el destino de la humanidad!»

~ Versión paleobabilónica del la Epopeya de Gilgamesh (hacia 1600 a. C.), el testimonio más antiguo de la sabiduría existencial de la humanidad.

(O alternativamente:)

«Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios. En todo tiempo sean blancos tus vestidos [que estén limpios], y nunca falte ungüento sobre tu cabeza [que esté lavada]. Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de tu breve vida que te son dados debajo del sol, todos los días de tu brevedad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol. Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.»

~ Eclesiastés 9, 7-10, hacia 400 a. C.

(En los días uposatha, se emplea en su lugar el siguiente conjunto de lecturas:)

«Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza […] Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. […] Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.»

~ Génesis 1, 26-27; 2, 24

[Respiración consciente]

«Durante kilómetros caminábamos a trompicones, resbalando en el hielo y sosteniéndonos continuamente el uno al otro, sin decir palabra alguna, pero mi compañero y yo sabíamos que ambos pensábamos en nuestras mujeres. De vez en cuando levantaba la vista al cielo y contemplaba el diluirse de las estrellas al tiempo que el primer albor rosáceo de la mañana se dejaba ver tras una oscura franja de nubes. Pero mi mente se aferraba a la imagen de mi esposa, imaginándola con una asombrosa precisión. Me respondía, me sonreía y me miraba con su mirada cálida y franca. Real o irreal, su mirada lucía más que el sol del amanecer. En ese estado de embriaguez nostálgica se cruzó por mi mente un pensamiento que me petrificó […] percibí en toda su hondura el significado del mayor secreto que la poesía, el pensamiento y las creencias humanas intentan comunicarnos: la salvación del hombre sólo es posible en el amor y a través del amor. Intuí cómo un hombre, despojado de todo, puede saborear la felicidad —aunque sólo sea un suspiro de felicidad— si contempla el rostro de su ser querido».

~ Viktor Frankl (1905–1997), psiquiatra austriaco, superviviente de los campos de concentración nazi

[Respiración consciente]

«Una enorme cantidad de evidencia muestra que la necesidad de un apego seguro nunca desaparece; simplemente evoluciona hacia la necesidad adulta de un vínculo emocional seguro con la pareja. Piensa en la forma en que una madre mira con ternura a su bebé: es la misma forma en que se miran a los ojos dos personas que se aman. Nuestra cultura ha presentado la dependencia como algo negativo, como una debilidad, pero no lo es. Estar vinculado con alguien nos da nuestro mayor sentido de seguridad y protección. Significa poder contar con una pareja que responde cuando la llamas, saber que le importas, que eres amado y que estará ahí para tus necesidades emocionales. La premisa más básica de la teoría del apego es que el aislamiento —no solo físico, también emocional— es traumático para los seres humanos. El cerebro, de hecho, lo registra como una señal de peligro»

~ Sue Johnson (1947–2024), doctora en Psicología inglesa y una de las mayores expertas en terapia de pareja

(Tanto en los días normales como en los uposatha se termina este bloque con:)

[Respiración consciente]

Entre Sus signos está haber creado cónyuges de entre ustedes para que encuentren sosiego, y dispuso entre ustedes amor y misericordia. En ello hay signos para quienes reflexionan. […] Y todo lo he creado en parejas, para que reflexionen.

~ Corán 30, 21; 51, 49

[Reverencia profunda]

[Campana]

6. (Solo en los días uposatha:) Preceptos y normas de recato

Confucio (hacia 551–479 a. C.) dijo:

«A los 15 años me dediqué al estudio. A los 30, me establecí. A los 40, no tenía dudas. A los 50, conocí la voluntad del Cielo. A los 60, mi oído estaba sintonizado. A los 70, sigo todos los deseos de mi corazón sin quebrantar ninguna ley» (Analectas 2, 4).

[Respiración consciente]

Los preceptos no reprimen: son la base de la buena vida. Nos protegen de las pasiones del ego y de las asechanzas del mundo. Gracias a los preceptos, nos armonizamos con nuestra naturaleza humana y se ordenan las relaciones.

[Lectura de los preceptos y normas de recato]

[Campana]

7. Mantra del Sutra del corazón

Gate gate pāragate pārasaṃgate bodhi svāhā (x3)

[Respiración consciente]

Apartados de las modas mundanas.
Más allá de la identificación con las apariencias.
Más allá de todas las falsas identidades.
Reconocemos nuestra naturaleza humana que se expresa:
en el profundo anhelo de completarnos en el sagrado vínculo de pareja, de cuidar la vida que recibimos y transmitir la memoria de nuestro pueblo,
en los preceptos y el recato,
en la benevolencia,
en la disciplina,
en el desapego material,
en la atención suficiente y empática,
en la visión de la realidad tal y como es,
sin engaños,
en el disfrute de los placeres sencillos.
¡Gozo!

[Campana]

Despedida



Última revisión: 5 de marzo de 2026